El último aliento de una estrella moribunda

Las nebulosas planetarias, como la ESO 577-24, son algunos de los objetos más bellos de todo el cosmos. Pero a pesar de su nomenclatura, estas nubes de gas colorido en constante expansión no tienen nada que ver con los planetas. En su lugar, se forman cuando una estrella similar al Sol entra en su agonía final, expulsando gran parte de su masa hacia el exterior y dejando atrás un núcleo enano blanco abrasador rodeado por una capa vibrante de gas excitado.

Nebulosa ESO 577-24

En unos 5 mil millones de años, nuestro propio Sol comenzará su transformación a una nebulosa planetaria. A medida que el combustible de hidrógeno en el núcleo del Sol comienza a agotarse, se reducirá bajo la inmensa gravedad de la estrella. Durante esta etapa, cuando el Sol comienza a quemar helio y elementos más pesados, las cosas en su interior se vuelven un poco caóticas.

En unos 5 millones de años. A medida que el combustible de hidrógeno en el núcleo del Sol comienza a agotarse, se reducirá bajo la inmensa gravedad de la estrella. Durante esta etapa, cuando el sol comienza a quemar un helio y elementos más pesados, las cosas en su interior se vuelven un poco caóticas.

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